¡Tamales pa' todos!

Con una rica historia y tradición, los tamales ya sean salados o dulces, han acompañado a los mexicanos desde tiempos prehispánicos, siendo parte esencial de su identidad y celebraciones.

¡Descubre los tamales! y acompáñanos en un viaje por su origen, sabor y cultura.

Tamal: Es el platillo tradicional más antiguo y representativo de Mesoamerica, elaborado a base de masa de maíz,siendo este ingrediente fundamental para los pueblos ancestrales mexicanos, ya que, es un símbolo de sustento, fertilidad y conexión con lo sagrado.

Si bien, estos alimentos típicos son elaborados con masa de maíz, estos suelen ser rellenos de varios ingredientes como: Carnes, verduras, salsas, chiles o frutas, y se someten a un proceso de preparación y cocción ancestral que se conoce aún en la actualidad con el termino de Tamal

Una cultura alimentaria que evoluciona contigo

El tamal es uno de los platillos más emblemáticos de México: un platillo acompañado de rituales, comunidades y emociones que acompaña celebraciones, ofrendas y reuniones familiares por siglos. La cultura alimentaria mexicana no es estática, a través del tiempo ha sabido adaptar y adoptar ingredientes, productos y técnicas, enriqueciéndose y mostrando una enorme capacidad de transformación.

La cocina mexicana incorpora lo nuevo, resignifica lo que existe y reinventa lo que amamos. Y los tamales son un tributo a esa dualidad viva: el México que preserva lo esencial y el México que experimenta, crea y sorprende.

Durante la época de la colonia, los tamales sobrevivieron al proceso de conquista y colonización. Aunque se introdujeron nuevos ingredientes europeos como carne de cerdo, manteca, azúcar y especias, la base indígena del tamal se mantuvo. Convirtiendo al tamal en "cocina mestiza" combinando técnicas y sabores indígenas con elementos europeos. Lejos de desaparecer, se consolidó como un alimento popular en todos los estratos sociales.

El tamal y la celebración de la Candelaria

La relación entre los tamales y el Día de la Candelaria, celebrado el 2 de febrero, tiene un origen sincrético, es decir, una fusión de tradiciones indígenas y cristianas.

En el mundo prehispánico, a principios de febrero se realizaban ceremonias relacionadas con el ciclo agrícola, especialmente para pedir buenas cosechas de maíz. Estas celebraciones incluían ofrendas de alimentos hechos con maíz, entre ellos los tamales.

Con la evangelización, estas festividades indígenas se superpusieron con la celebración católica de la Presentación del Niño Jesús en el templo, conocida como la Candelaria. El maíz, elemento sagrado para los pueblos originarios, se mantuvo presente en forma de tamales.

Sabores tradicionales: lo que se preserva

Los sabores tradicionales representan el corazón de la mesa mexicana. Hablamos de recetas que sostienen nuestra identidad culinaria:

  • La masa de tamal, elaborada con maíz nixtamalizado.
  • Los tamales clásicos, dulces o salados, que nos recuerdan a la casa de la abuela a través de frutas, piloncillo, canela o guisos familiares.
  • Los atoles tradicionales, preparados con masa o maíz molido, endulzados con piloncillo y aromatizados con ingredientes que han viajado con nosotros por generaciones.

Son sabores que conservan técnicas ancestrales y celebran la costumbre de reunirnos para compartir.

Sabores en tendencia: lo que se transforma

En contraste, los sabores en tendencia reflejan el pulso actual de México: la creatividad del día a día, las influencias globales y el deseo de reinterpretar lo propio. Aquí nacen preparaciones como que fusionan lo tradicional con las tendencias. Son un ejemplo de cómo la gastronomía popular puede generar nuevos clásicos que se integran al paisaje culinario con la misma fuerza que las recetas tradicionales.

Tradiciones que perseveran

¡Dale un giro a lo clásico!

Bebidas que acompañan, atole y frappé: tradición

y modernidad que nutren

Los atoles ofrecen abrigo, calma y saciedad suave, favoreciendo una relación más consciente con los alimentos. Los frappés suman frescura, contraste y diversión, integrando ingredientes nutritivos en bebidas sensoriales que equilibran antojo y bienestar. Ambos universos, lo cálido y lo frío, muestran cómo la tradición sigue viva y cómo las adaptaciones modernas pueden enriquecerla sin desplazarla.

Bebidas que apapachan

Aporte nutricional y psico nutricional de los ingredientes

Cada uno de los ingredientes que conforman esta colección no solo aporta sabor, sino que también cuenta una historia. Las frambuesas, por ejemplo, con un color vibrante y su acidez, despierta el paladar desde la primera mordida. Su riqueza en antioxidantes, fibra y vitamina C la convierte en una fruta ligera, fresca y energizante. A nivel emocional, su color invita a conectar con el hambre: es una fruta que nos regresa al momento presente con claridad sensorial.

El pinole, en ingrediente ancestral. Elaborado con maíz tostado, es fuente de carbohidratos complejos, hierro y magnesio, nutrientes que brindan energía sostenida sin picos repentinos. Su verdadero poder está en las emociones que recuerda, su aroma y su textura nos llevan a raíces antiguas, a caminos largo, a la fuerza cotidiana de las comunidades que lo han consumido por generaciones. Desde la psiconutrición, el pinole es una “ancla”: Capaz de reconectarnos con la tierra, con la historia y con esa sensación de seguridad que viene de lo familiar.

El mazapán ofrece algo distinto, su ligera dulzura, suavidad y cremosidad que envuelve. Hecho a base de cacahuate, aporta grasas saludables y proteína vegetal, pero su efecto emocional va más allá. El mazapán es un puente entre lo cotidiano y el placer consciente, reconforta sin abrumar, satisface el antojo sin excesos y permite que lo dulce sea un espacio de disfrute equilibrado. Es un recordatorio de que podemos consentirnos a través de la comida sin culpa.

El tamal: alimento, cultura y emoción

Y al centro de estas historias está el tamal, un alimento que trasciende la nutrición. Sí, aporta energía a través del maíz, calcio gracias a la nixtamalización y proteína dependiendo del relleno. Pero su verdadero valor se encuentra en lo que significa para quienes lo preparan y lo comparten. El tamal reúne, une a las familias que amasan, envuelven y cocinan juntas; acompaña celebraciones y despedidas; simboliza continuidad, cariño y comunidad. Es un alimento que no solo se come: se comparte, se espera, se celebra.

En esta colección, estos ingredientes y este platillo dialogan entre sí, recordándonos que nutrirnos no es solo cuestión de nutrientes, sino también de memoria, emoción y cultura.

Candelaria Remix

Reinventa los clásicos con una forma moderna de preparar tamales

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